domingo, 14 de octubre de 2012

Un final.

Dos meses después, ha llegado el momento de volver. Y sin embargo, mucho cambia y mucho permanece. A punto de alcanzar algunas metas, objetivos que pueden llevarme al estrepitoso fracaso o encumbrarme. O quizás ninguna de las dos cosas.
Realmente nada ha cambiado. En estos dos meses muchas cosas han dejado de ser como solían ser pero nada de lo que realmente importa. Estoy aquí sin saber bien que decir y a fin de cuentas eso ha sido así siempre. 
Empiezo a ver el final de la novela. Siete años después, su final pende sobre mí como una espada de Damocles demasiado afilada. Pero lo necesito, necesito escribirla y tenerla entre mis manos por fin. Necesito dejar de atormentar a los personajes y dejarlos vivir en paz.
Y conmigo, tres cuartos de lo mismo.



"La muerte de quien amamos ciega. La muerte de un amigo enfurece."