martes, 29 de noviembre de 2011

Feliz 3º aniversario.

Sé que he escrito sobre esto hasta la saciedad. Pero no me canso.
Han pasado tres años. Tres años largos llenos de recuerdos hermosos y otros no tanto, pero que han servido para mantenernos unidos. 
Ni siquiera empezamos con buen pie. Nuestro primer beso fue el último día de aquel viaje de fin de curso y hubo que esperar mucho tiempo a que llegara otro, al menos otro que significara algo para los dos, y no sólo para mí. Te hiciste de rogar y al final fui yo la que acabó cediendo a tus pretensiones de amor, y no al revés. Somos el ejemplo perfecto de que, en el amor, no hay que perder la esperanza.
Nos conocemos de toda la vida, en realidad. Compañeros de colegio, de instituto y de clases de inglés, aunque tú no te acuerdes de mí, porque siempre fuiste una especie de sex-symbol adolescente y llamar la atención del sexo opuesto nunca ha sido mi fuerte.
Pero hay días en los que algo cambia, y de repente, empiezas a mirar a alguien con otros ojos y te preguntas como has podido vivir sin él todo ese tiempo. 
Al principio solo fui una de tus conquistas y ambos lo sabemos, un nombre más que sumar a una lista bastante considerable de rubias de ojos azules, de chicas impresionantes comparadas conmigo. Pero acabaste cayendo. Acabaste enamorado de mí y no sé a qué deidad tengo que agradecérselo, pero lo hago cada día de mi vida. 
Hoy he vuelto a recordar aquella noche. Era sábado, hacía frío. Yo llevaba un abrigo negro y unos guantes azules de lana y es todo lo que puedo recordar. Estábamos en aquel parque, y todo era extrañamente perfecto para estar sucediéndome a mí. Me lo habías hecho pasar tan mal apenas unos meses antes que resultaba irónico tu forma de mirarme. Como si todo en el mundo estuviera inclinado a que tu y yo estuviéramos allí, mirándonos a los ojos y sonriendo con timidez. 
Nos despedimos en una esquina y te marchaste hacia tu casa, y yo rumbo de la mía. Apenas entré por la puerta, el móvil vibró en mi bolsillo y un Te Quiero tuyo iluminó la pantalla. Era tu primer te quiero de verdad, el primero auténtico, el primero que se coló por mi pecho y se quedó a dormir esa noche dentro de mi corazón. 
Ya nunca pude sacarlo de ahí, lo sabes. Sigue dentro de mí y a veces ayuda  a mi corazón a latir. Sobre todo cuando estás lejos, como ahora, tan lejos que no puedo rozarte ni con los labios ni con las manos. Cuando compartimos solo unos minutos por la noche, que apenas nos dan para recordarnos que nos queremos. 
Pero, con todo, han sido los tres mejores años de mi vida. Es verdad que he perdido muchas cosas: amigos,  seres queridos, oportunidades y sueños. Pero tu has seguido a mi lado a cada momento. Sé, que si no fuera por tí, me habría quedado sola. 
Supongo que nunca podré saldar esa deuda. Tendré que quedarme contigo durante mucho tiempo.
Qué le vamos a hacer ;). 


Gracias


Te había borrado de mi vida, pero a veces vuelves para amargarme la existencia. Pasaste fugazmente y me hiciste cometer algunas locuras, como tomar el sol en un tejado, aún a riesgo de partirme la crisma.
Lo único bueno es que, gracias a que decidiste que luchar por mí no valía la pena, conseguí dejarte a atrás y dar un paso en otra dirección. Hacia él.
Así que gracias, supongo.

Ethan y Helle.


"— ¿Puedes querer a alguien que te ha traicionado, que te ha hecho tantísimo daño?
— No lo sé. Dímelo tú.
— ¿Se vuelve a amar después de perder?
— Aún lo ignoro.[...] Ya han pasado meses pero... Aún la siento aquí. Conmigo, en todas partes. Aún siento que la traiciono.
— Ethan...
— No sé si se ama después de perder, Helle. Solo sé que nunca se deja de amar lo perdido."

lunes, 28 de noviembre de 2011

Nostalgia


Tus pupilas de oro liquido
se fundieron en mis rodillas.
Era tarde. Silencio, negro y frío.
Tu sonrisa descansaba en el alzeifar
y veía pasar las golondrinas.
¿Es verano? Me preguntas
y acaricio tus cabellos,
negros, como la noche.
Las nubes cárdenas nos ven
y en silencio guardan el deseo.
Te añoro, me susurras.
Si aún estoy aquí.
Niegas levemente, haciendo
de mi alma un nudo.
Ya no es verano,
y tú, hace tiempo que te fuiste.


viernes, 25 de noviembre de 2011

Hablo de bares.

Entré en el bar y la oleada de calor humano me detuvo un instante. Las voces se elevaban en risas y chistes, y aunque eran estridentes en mis oídos, mi cabeza estaba en otro lugar. Te vi al final de la barra y tragué saliva. No esperaba verte allí, de hecho, siempre te encuentro en los lugares en los que no espero encontrarte. Ya sabes, fantaseaba constantemente con encontrarme contigo en la calle más recóndita del mundo, pero me sorprendías siempre pronunciando mi nombre en los lugares más concurridos, haciéndome levantar la mirada, sonrojarme y parecer una estúpida. Sabía que lo hacías sin maldad, aunque no podemos negar que hay algo travieso en la forma en la que me miras a veces. Como diciendo: Un día te robaré un beso y no lo verás venir. Probablemente ese día caiga fulminada, estoy bastante segura de ella. No por sorpresa, sino por anticipación, por estar esperando tanto algo que al recibirlo sientas eso de "poder morir tranquilo". 
Me acerqué a ti y me viste enseguida.  Tu rostro se iluminó y me diste dos besos, porque tienes esa odiosa costumbre de alegrarte de verdad cuando me ves y eso me hace soñar con cosas que nunca van a pasar.  Te acuerdas de todo lo que te he dicho cada vez que nos hemos visto y es una capacidad que maravilla, tengo que reconocerlo. 
Sé que es una tontería, que nunca nos hemos querido, al menos, no nos sincronizamos con la suficiente eficacia para que pudiera transformarse en algo más que palabras amables e indirectas de lo que pudo haber sido. 
Pero me gusta tu olor, el sonido de tu voz y esa forma que tienes de hacerme querer cometer una locura. 


miércoles, 23 de noviembre de 2011

I'm okay once I realize you're here.


    • "— Peeta, ¿por qué nunca sé cuándo tienes una pesadilla?
      — Ni idea. Creo que yo no grito, ni me muevo, ni nada. Simplemente me despierto paralizado de terror.
      — Deberías despertarme  le digo  ...porque yo interrumpo su sueño dos o tres veces cuando tengo una noche mala hasta que logra calmarme de nuevo.
      — No hace falta, mis pesadillas suelen ser sobre perderte, así que se me pasa cuando me doy cuenta de que estás a mi lado."


    ~ Peeta y Katniss
    Distritos vol 2. En llamas.
    Suzanne Collins.

    Catching fire.

    He perdido el toque. Definitivamente, se me ha ido el encanto a otra parte. No solo escribiendo, que ya lo estaba viendo venir y definitivamente las musas se han ido para no volver. Llamadlo encanto o mojo o como queráis, el caso es que si alguna vez lo tuve, y eso me gusta pensar, definitivamente, lo perdí. Se fue, se esfumó, bon voyage. He topado con la mediocridad, es amarga, es fría y no me gusta. Intenté ser la mejor allí donde iba, y realmente fue difícil, tanto que a menudo me nublaba la vida.
    Crecí intentando ser la mejor. pensando que el suspenso no era una opción, ni pasar desapercibida, ni carecer de ambición. Nadie me ha regalado nada, solo con talento no se llega a ninguna parte, y aunque puede que lo tuviera, desde luego no es suficiente. Crecí intentando ser la mejor y no lo he conseguido.
    Pero no voy a dejar de intentarlo.


    No me voy a ninguna parte. Me quedo aquí y pienso causar todo tipo de problemas.

    Eternidad

    Te veré nacer,
    te veré vivir,
    te veré partir.
    Tu vida, para mí
    como un suspiro,
    Mi tiempo, para ti
    largo y tendido.
    Muchos como tú
    querrán seguir.
    Y se habrán ido.

    martes, 22 de noviembre de 2011

    Discutir.

    He luchado contra él desde que le conozco. He luchado contra sus ojos líquidos y su pelo oscuro y esa forma que tenía que olvidarse de mi en el momento menos oportuno. Su forma de ignorarme me enloquecía, la manera en la que tiraba de mi para dejar en el filo del abismo, justo en el último momento. Sabíamos que tú y yo no íbamos a ninguna parte, pero estamos aquí, es martes y dentro de una semana será nuestro tercer aniversario. Increíble hasta lo absurdo, esa extraña  sucesión de acontecimientos que nos llevó a darnos la mano una fría noche de noviembre en la que parecía que nada podría irnos mal jamás.
    En realidad salieron mal muchas cosas. La gente cree que todo es un lecho de rosas para los dos, que nunca discutimos y que todo son corazones y color de rosa. 
    Discutimos, como todo el mundo, supongo. A veces está y a veces no está. Discutir no significa querer menos, solamente exigir más. Hubo un tiempo en el que las discusiones eran constantes, pero eso quedó atrás. Lo importante de una relación no es que todo sean flores y palabras bonitas. Es saber seguir adelante cuando las cosas se ponen más oscuras y tristes. Es permanecer a su lado aunque no haga falta cruzar una palabra. Es mirarle a los ojos y sentir que nada tendría sentido, sin él. 

    lunes, 21 de noviembre de 2011

    Lluvia.


    » Aquel día estaba diluviando. No era una lluvia fuerte como otras veces, sino que era una lluvia casi invisible. Helle estaba en el mirador, y estaba chorreando, pero no parecía darse cuenta. Estaba de pie mirando el  mar, y no se percató de que no estaba sola hasta que oyó su voz.
    — ¿Helle?
    Helle se giró sobre sí misma, y al hacerlo, miríadas de pequeñas gotas de agua salieron despedidas de su cabeza. Shane estaba junto al almendro, y la lluvia comenzaba a mojarle el cabello rubio y a pegárselo al rostro. Tenía el torso desnudo y la camiseta en la mano, porque vendría de entrenar. Se acercó a ella, y Helle hizo lo mismo, hasta que solo les separaron un par de metros.
    — Estás empapada, tonta. — le dijo.
    Pero Helle no tenía frío. De hecho, sentía dentro de sí un calor difícil de explicar. Un calor justo debajo del ombligo que había aparecido en el momento en el que sus ojos se habían posado en Shane.
    Se acercó más al chico y se lanzó a sus labios. A Shane se le cayó la camiseta al suelo, pero no pareció importarle. Rodeó con los brazos a Helle, haciendo que el vello de sus brazos desnudos se erizara. Acarició la tela mojada del vestido de la chica, que se pegaba a su cuerpo y a sus curvas.
    Helle recorrió a Shane con las manos, sintiendo la fuerza de sus músculos bajo los dedos, la dureza de su vientre y su pecho, como se tensaban al sentirla y como se erizaba su piel.
    Shane rodeó la cintura de Helle y la atrajo hacia sí con fuerza, haciendo que cada una de las curvas del cuerpo de la chica se amoldara al suyo. La sentía contra su piel y la lluvia seguía envolviéndolos. Nunca se habían besado con aquella pasión, aquella intensidad tan desbocada y desmedida que parecía que no podría acabarse y que tendría que llegar hasta el final para desaparecer. Shane notó la lengua cálida de Helle al filo de sus labios y respondió a aquella tentación. La alzó, haciendo que pusiera una pierna a cada lado de su cuerpo, sintiendo que no podía estar lo suficientemente cerca de ella.
    El sol se abrió paso a través de las nubes, pero no dejó de llover. Si alguno de los dos hubiera mirado al cielo, habrían visto un arcoíris enorme y precioso, pero ninguno podía apartar la mirada del otro.  
    Fue aquella noche, justo en aquel lugar, cuando hicieron el amor por primera vez.

    CDL.El Regreso.
    Gloria Martínez Villamandos

    domingo, 20 de noviembre de 2011

    Siempre listos

    Hacía calor y realmente olía mal si tenías la osadía de salir de la habitación y volver a entrar luego. Aunque desde dentro no se notaba mucho y a mí personalmente no me importaba. 


    Comimos alrededor de aquel enorme tablero de madera. Compartisteis melocotones en almíbar y apuestas que me hicieron reír a carcajadas, mientras la pizarra estaba llena de números y cuentas que recordaban que era sábado y que el lunes empezaba a cernirse sobre nuestras cabezas. 
    No me paré a pensar demasiado en cómo había llegado a esto. Era agradable esa sensación de pertenecer a alguna parte, esa sensación que me provocaba estar rodeada de gente sin que me atemorizara la idea de que algún día iban a marcharse. Dormir había dejado de ser una opción y el reloj marcaba las cinco de la mañana cuando decidimos que seis paquetes de palomitas no eran suficientes. 
    Me encantaba. No había alcohol, ni sexo, ni tabaco, ni drogas, quizás sí un poco de rock&roll, pero era en verdad suficiente para llorar de la risa y compartir miradas cómplices. Un buen puñado de amigos eran suficientes para llenarme el corazón. Dejé los tacones en el armario y preferí saltar descalza encima del sofá. Cantar nunca fue mi especialidad, pero eso no importa realmente cuando estás con gente que no te juzga, que habla de ti como si fueras increíble, que te mira y sabes que no van a irse, que estarán ahí.
    Siempre listos. 




    Colecciones.

    Soy una obsesa de los cuadernos. En realidad, de las cosas de papelería en general, pero los cuadernos tienen algo de lo que no puedo huir.


    Esta ha sido mi última adquisición. Es un cuaderno de 60 folios en blanco con encuadernación térmica. La portada es el cuadro "Mujer con los brazos levantados" de Pablo Picasso, hecho en 1936. Lo compré en la tienda del Museo Picasso Málaga el pasado jueves por 4€. Aún no he decidido cuál será su finalidad pero le acabaré encontrando una. 
    Cuadernos, cuadernos, cuadernos. 
    Me encantan. 

    lunes, 14 de noviembre de 2011

    Himno de Clan.


    En una montaña perdida en el cielo,
    se encuentra una laguna azul,
    que solo conocen aquellos que tienen
    la dicha de estar en mi clan.
    La sed de aventuras que nunca se acaba,
    la roca que hay que escalar,
    el río tranquilo que baja y se pierde
    yo nunca lo podré olvidar. 
    El sol nos señala una ruta de ensueño,
    el viento nos impulsa a andar,
    temblores de vivos luceros repiten
    el eco de nuestro cantar. 

    La ruta en la noche se hace más bella
    bajo un cielo plácido y gris
    millones de estrellas alumbran mi senda
    y así siempre rovers, SERVIR.


    Presentando personajes - Raven

    RAVEN OTEÓ EL HORIZONTE, en el cual sobresalía la figura difuminada del Lirit Tassand, lejano como un sueño. El vestido negro de la mujer se confundía con la madera oscura del árbol sobre el que estaba tumbada, cual largo era su esbelto cuerpo. Sus cabellos, igualmente negros o incluso más si cupiera, se abrían como un abanico sobre el tronco y caían sobre sus hombros, desordenados. Los pliegues de su vestido se habían desparramado sobre la tierra, contrastándose con sus brazos, que, blancos y desnudos, estaban apoyados con suavidad sobre su asiento. [...]




    Todo tiene un comienzo, y el de El Regreso es este. Realmente no es lo primero de la historia que escribí, pero me pareció que sería un buen comienzo. De hecho encontré esta imagen por casualidad, en la inmensidad de la red, y encendió una chispa dentro de mi cerebro. Sabía, de una manera que no alcanzo a poder explicar, que le debía a Raven el protagonismo de inaugurar la historia. Sé que podéis pensar: ¿Le debías? No puedes deberle nada a alguien que no existe. Pero después de tanto tiempo cuidando de ellos... Acaban convirtiéndose en personas reales, y dado que tu tienes el poder, digamos, de controlar todo lo que dicen y sienten... bueno, al final acabas teniendo una deuda con ellos. 

    Así que esta es Celibar ein Raven, Moire de Jogrest, el reino namnit. Si yo fuera solo la mitad de fascinante que ella, me sentiría satisfecha. 

    viernes, 11 de noviembre de 2011

    “Implicando a la ciudadanía: Comunicación política y retos de liderazgo en la edad de las redes sociales”

    Ayer, Jueves 10 de Noviembre, estuvimos en la conferencia “Implicando a la ciudadanía: Comunicación política y retos de liderazgo en la edad de las redes sociales” del Profesor Gregory Payne, del Emerson College of Boston.

    Quitando el hecho de que parecíamos fans histéricas de Justin Bieber a las puertas del Aula Magna y que casi nos derretimos cuando se acercó a darnos la mano - así como cuando la embajadora estadounidense se asomó, muy cortesmente, a darnos conversación - fue una conferencia muy interesante, de esas a las que uno no puede permitirse asistir todos los días, dado la importancia del conferenciante en cuestión. 

    Como quasi-profesional de la comunicación, pienso que el uso de las redes sociales ( ya sea facebook, twitter, flickr, youtube, etc) ha alcanzado un nivel de importancia dentro de la comunicación política absolutamente decisiva, aunque desde luego en este país, desde el punto de vista de los partidos políticos no creo que se estén usando de una forma muy... "acertada". Y si no, #preguntaleamariano, quizás porque la mayoría se toma la imagen de nuestros políticos un poco a guasa, y alguno se lo gana a pulso. 

    Pero bueno, si no me creen respecto al poder de las redes sociales como factores de implicación de la ciudadanía en la política, dense un paseo por #acampadasol, o #Wallstreet ;)

    El caso es que fue una buena conferencia y nos lo pasamos estupendamente. 

    Los publis con el profesor Gregory Payne, la rectora Adelaida de la Calle y nuestro profesor de Comunicación Institucional, Carlos de las Heras. 


    We got a crush on Obama (8)
    Yo, portadora del micrófono de los ruegos y preguntas, con algunos de mis publis.

    Eso espero.

    - He salido, con las chicas de mi clase.
    - ¿Sabes que esos amigos son los que duran toda la vida no? Los que haces en la universidad.
    - Sí, y eso espero.




    Mi mamá es muy sabia. Y si ella lo dice por algo será. Os quiero mucho a todas. 
    A mi mamá, por los buenos consejos.
    A mis niñas, por los buenos momentos.

    martes, 8 de noviembre de 2011

    Hola.

    No tenía que madrugar, lo que tenía era simplemente sueño. Permaneceré aquí un rato más, si me esperas, a pesar de este cansancio aplastante, sofocante, y otros muchos antes - y algún que otro después. 
    ¿Mañana que plan tienes? En realidad sé que no vas a sorprenderme, pero me gusta tirar de la cuerda que nos une para saber que aún sigue amarrada al otro lado. Sé que hago buenos nudos, de los que aguantan columpios y mantienen relaciones. 
    Tú te preguntabas como se saludan los enamorados. En realidad solo nos decimos hola, como cualquier otra persona, supongo. La única diferencia es que podría dejar de comer y de beber, podría cruzarme el mundo descalza y supiera que al otro lado iba a estar ese hola. Sí, supongo que ahí reside la gran diferencia. Claro que hubo un tiempo en el que abundaban los corazones y las palabras de pastel. ¿Cómo lo llaman? Ah sí, Puke Rainbows. Pero no son necesarios en realidad, aunque yo sea una romanticona y los busque hasta en la sopa. 
    Pero a veces te mira y dice tu nombre. Es entonces cuando te das cuenta de que nada va a volver a ser igual y que en algún momento, en el que estarías con la guardia bajada, el entró a hurtadillas y se quedó dentro de tí. Y no hay marcha atrás, ni siquiera lo intentes. 
    Ejercer el olvido por voluntad es imposible.
    Pero no intento olvidarte. Lo intenté una  vez y dolió tanto como intentar arrancarme un brazo, o algo así. Por eso te dejé que entraras y echaras raíces. 
    Sí. Nos decimos hola. 
    ¿Adiós? 
    Espero que nunca. 

    domingo, 6 de noviembre de 2011

    Estoy cerca

    El comienzo de una de mis partes favoritas del libro... que continúa ;)

    Helle avanzó por el pasillo de forma prácticamente insonora. Todo estaba igual que en las imágenes que le habían enviado los dioses: en silencio y en extraña penumbra, con rachas de luz colándose por los altos ventanales que bordeaban los muros de piedra y que dejaban entrever la luz del ocaso. Justo al llegar al pie de una escalera que ascendía en espiral, se detuvo. Haberla tenido dentro de su cabeza durante tanto tiempo solo tenía una ventaja, y era notar su presencia antes que verla u oírla. Helle se giró con urgencia y allí estaba Eris, al final de la sala, tan hermosa como terrible, sosteniendo en la mano una larga y afilada espada [...] Helle apenas tuvo tiempo de girarse sobre sí misma y echar a correr escaleras arriba.

    Entró en una habitación repleta de extraños aparatos que tenían aspecto de servir a algún tipo de estudio astronómico. Avanzó a través de los artefactos hasta encontrar una pequeña escalera que conducía serpenteante a una pequeña sala por encima de la primera. Las paredes eran ventanales desde el suelo hasta el techo y, aparte de eso, no había ninguna otra cosa en la habitación.

    Ninguna otra cosa era ninguna otra salida.

    Se giró alarmada hacia la puerta por la que había entrado, pero era demasiado tarde. Eris ya se había interpuesto con un sigilo inhumano entre ella y la única vía de escape.

    — Huyendo no vales gran cosa. — le dijo Eris, casi divertida. — Eso tienes que reconocerlo.

    — ¿Huir? Yo no huyo. Y menos de alguien como tú.

    — Ya te vencí una vez.

    — Usando tretas y trucos de mentalista. Pero matarme... eso es otra cosa. No lo conseguiste en Siheler y no lo conseguirás ahora.

    — Por favor... — dijo, sacudiendo levemente la cabeza. — El miedo que tienes ahora mismo es tan grande que me martillea las sienes.

    — Tener miedo no significa no estar dispuesta a luchar. Tener miedo no te impide vivir.

    — Yo no tengo miedo. — afirmó Eris con rotundidad.

    — Entonces acabas de sentenciarte. — dijo Helle, y cargó su arco.

    Eris dio un paso hacia ella, y enseguida una saeta fue directa al corazón de la namnit. Sin embargo, Eris la esquivó con un movimiento grácil. Fue casi insultante la facilidad con la que se deshizo de la flecha de Helle, que se clavó en la pared detrás de la mujer.

    — Es un buen arma, desde luego. — dijo Eris. — Pero un poco inútil en las distancias cortas.

    — Pues acércate.

    Eris avanzó más rápidamente hacia Helle, enfadada. Helle volvió a cargar el arco y esta vez la flecha pasó rozando el hombro de Eris justo bajo la unión de su armadura, abriéndole una herida. Un hilo de sangre comenzó a bajar por su brazo. Eris miró a Helle enfurecida y, cogiendo la espada con las dos manos, corrió hacia Helle.

    Esta vez solo tuvo tiempo de tirarse al suelo y rodar, antes de que la espada de Eris cayera sobre ella. El duro metal golpeó el suelo y saltaron chispas.

    — Ya estoy cerca. — dijo.


    Eris & Helle.

    El Regreso.

    Gloria Martínez Villamandos.

    Él, una vez más.

    Sabía que podía acostumbrarme perfectamente a la manera en la que su mano descansaba sobre mi cintura cuando dormía. O la forma en la que sus zapatillas descansaban junto a las mías. Sabía que nunca iba a cansarme de verle hacerse el desayuno en mi cocina, con el pelo revuelto y en pijama. Y que había pocas cosas que llenaran tanto de luz el piso como su mera presencia.
    Había algo en él... algo que siempre había estado ahí, que me había fascinado desde el primer momento. Esa forma inocente que tenía reír y de tocarme el pelo de forma distraída.
    Lo malo de esta facilidad mía de acostumbrarme a tenerlo a mi alrededor es que la despedida se hace mucho más dura de lo que me gustaría.
    Pero él va a estar ahí, esperándome. Siempre lo ha estado.

    Ojalá nunca cambie esa forma que tienes de estar en el mundo.

    jueves, 3 de noviembre de 2011

    Please don't leave me

    I forgot to say out loud how beautiful you really are to me
    I cannot be without, you're my perfect little punching bag
    And I need you,
    I'm sorry

    Stronger



    El cielo era gris, y gris oscuro. Un viento desagradable se elevaba, pasando por mis huesos y llevándose hasta mis ganas de vivir. Maldito ladrón.
    Ya son noches infinitas y días fugaces. La lluvia se cierne sobre mí, con esa forma asquerosa de mirarme por encima del hombro. Intentar no dejarme los dientes en la entrada de la facultad desde luego no ayuda a empezar bien el día. Volver cansada y de noche nueve horas después no lo acaba con un lazo.
    Tú me miras y tus ojos parecen tristes. Te escondes detrás de tus buenos ciento treinta kilómetros, y así es fácil. Así es fácil echar de menos. Lo difícil es echarte de menos cuando aún no te has ido, pero te diriges lenta e inexorablemente hacia la lejanía. Cuando me aferro a una mano que en realidad no está y que es de humo. Si me gustara fumar quizás tendría su gracia. Pero me repugna.
    Así es, a veces la distancia resulta cargante, casi siempre, en realidad. Lo peor es que seguirá siendo así durante mucho tiempo.
    Todo ayuda a endurecerse. Las despedidas, los descubrimientos y el maldito frío de noviembre.
    Me siento fuerte. Aunque esta estúpida lluvia pretenda arruinarlo todo.

    I just have to stay and face mistakes, But if I get stronger and wiser,I'll get through this.

    Fotografía:
    Modelo --> Yo, y ya estás aquí ;)

    martes, 1 de noviembre de 2011

    Lonely girl.


    Llegué a una conclusión hace ya tiempo, y es que no tengo amigos.
    Es decir, tengo compañeros de clase y de piso, y los chicos de los scouts. Pero no tengo amigos, amigos de esos que dicen cosas como "¿Cuándo llegas?", "Hemos quedados a las siete " y "Esta noche salimos, ¿eh?". Tengo antiguos compañeros de instituto y conservatorio, con los que se organiza una comida al año si hay suerte y que el resto del tiempo siguen con sus vidas. Como debería hacer yo.

    Pero me duele ver que realmente todos siguen unidos menos yo. Supongo que es culpa mía, bueno, en realidad lo es, culpa mía por irme de casa e intentar perseguir un sueño lejos de aquí. Pero es como si ahora que todo terminó, cuando ya cada uno siguió su camino, todos siguieran remando en el mismo sentido y yo simplemente me hubiera cambiado de dirección, o de río.
    Es culpa mía. Por no llamar, por no volver. Por pensar que no cambiaría nada. Por pensar que siempre estaríamos juntos.
    Se buscan amigos. No soy muy exigente, en realidad. Sólo... no os olvidéis de mi.