domingo, 17 de abril de 2011

El Regreso.


"— Princesa...— susurró Ethan, paseando los labios por el hombro de Eileen. Se dejó caer sobre la espalda, junto a la chica, que estaba boca abajo abrazando una almohada, sonriendo. La miró a los ojos y se vio reflejado a la perfección dentro de los ojos grises de Eileen. Alargó los brazos y rodeó a la chica con ellos, colocando la cabeza sobre su pelo rubio. Inspiró profundamente. — Sigues oliendo tan bien como siempre. — dijo, sonriendo.

— ¿No huelo a animal?

— ¿A animal? ¿Tú? Tú hueles a sol.

Eileen sonrió.

— No sé como sentirme, dado que no sé cómo huele el sol. Espero que bien.

Ethan miró a Eileen, con los ojos de color violeta bañados de la luz lunar. La chica escaló por las sábanas hasta subir encima del chico y tumbarse sobre su pecho. Ethan pasó la mano por el pelo de Eileen.

— Me acuerdo de la primera vez que te vi.

Eileen rió entre dientes.

— No esperaba menos.

— Llevabas dos trenzas y un peto vaquero manchado de grasa de coche. Tenías quince años y eras tan adorable... Costaba creer que venías de cuidar a cinco niños. Eras tan dulce, tan pequeña... — le acarició la mejilla. — Llevo enamorado de ti desde el día en el que me abriste la puerta de tu casa y me preguntaste que quién era yo. Tú me preguntaste quién era y lo único que quería decirte es que quería pasar el resto de mi vida contigo. "

Crónicas de Limenarÿa. El Regreso.

Gloria Martínez Villamandos.

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