jueves, 8 de septiembre de 2011

Switzerland



Podía oír el sonido del río en algún lugar a su derecha. Los altos árboles se extendían en todas direcciones hasta donde alcanzaba la vista.
El camino ascendía serpenteante por la marea de árboles e iba desapareciendo tras las lomas para aparecer de nuevo más tarde, casi invisible.
Al salir a un lado por el camino, los árboles se dispersaron hasta dar lugar a un río que bajaba desde lo más alto de la montaña. Descendía turbio y con furia, y desde lo alto de las escarpadas paredes internas del valle glacial, altísimas cascadas aparecían de entre las rocas para acabar estrellándose contra el suelo.

Lo cierto es que la subida al lago Oeschinensee era difícil y trabajosa. Pero de repente, tras la loma verde de hierba, aparecía como un espejo, un remanso de agua tranquilo entre la quietud de las montaña...

Pico Bunderspitz, 2546 m. A lo lejos, el lago Oeschinensee.

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